1 de marzo de 2008

MEMORIAS DEL SUBDESARROLLO, Edmundo Desnoes


En plena vorágine constructora y destructora del hombre nuevo, durante los primeros años de la Revolución cubana, un hombre inicia un diario de reflexión bajo estas enigmáticas palabras, Todos los que me querían y estuvieron jodiendo hasta el último minuto se han ido ya. El narrador de Memorias se sitúa en una limpia soledad, en una transparencia distante y de mirada extranjera que se torna la única forma posible de visionar y percibir los nuevos acontecimientos políticos y sociales que asolan e iluminan la Isla de Cuba tras el triunfo de los barbudos de Sierra Maestra. Limpia soledad quintuplicada por la referencia inmanente del mar, siempre en el corazón de la voz cada vez que se pronuncia la palabra Isla, pero esta vez sin peso, no como en Piñera, dos espejos de lo mismo, la levedad y la densidad. Creo que Memorias está por tanto más cerca del Kundera de La insoportable levedad del ser que de la maldita circunstancia del mar. Pero ese es otro cantar. Léanlo. No defrauda. Todo lo contrario. Este libro es una marca indeleble en la vida lectora.
Si la sombra de alguna novela está detrás de Memorias es El extranjero de Camus. El personaje es una suerte de extranjero en la Revolución. Como extranjeros somos to-dos en el mundo; todos estamos de paso. Si hay una tradición a la que quisiera pertenecer aunque ando lejos, es a la novela picaresca y en especial a la vida desarraigada, errante, del Lazarillo de Tormes.
—Tienes unas rodillas preciosas —le dije y se viró para mirarme. Cuando llegué frente al restaurante, vi que levantaba la pierna y se miraba la rodilla izquierda. Luego cruzó la calle y se detuvo a la entrada del hotel Habana Libre.
—Estás loco —me dijo dos o tres veces mientras yo trataba de sacarla de su ostra. Por fin me dijo—: Estoy esperando a una persona, a un señor que me ha citado para un trabajo en el ICAIC.


Edmundo Desnoes nació en La Habana, en 1932. Sus primeros estudios los realiza en universidades de Nueva York. En 1953 fue profesor de inglés en el colegio «América», de Caracas. Colaboraba en la revista Orígenes. En 1956 trabaja en Nueva York como corresponsal de la Sherwin Williams y la Remington Rand y como redactor de Visión (1956-1959). Retornó a Cuba en 1959 y desde entonces ha sido redactor de Revolución y de Lunes de Revolución (1959-1965), empleado del Departamento de Publicaciones del Ministerio de Educación (1960), de la Editorial Nacional de Cuba (1961-1966) y más tarde del Instituto del Libro (1966-1967). Formó parte del consejo de redacción de Casa de las Américas (1965-1970). Además ha colaborado en Unión, La Gaceta de Cuba, Bohemia, Granma, Mujeres, Santiago, Siempre (México) y Cruz del Sur (Venezuela). En 1967 escribió, junto con Tomás Gutiérrez Alea, el guión de la mejor película latinoamericana de todos los tiempos, Memorias del subdesarrollo, basado en esta novela que publicamos ahora en España. Entre sus obras se encuentran: No hay problema (novela), El cataclismo (novela), Punto de vista (ensayo). Algunos de sus libros han sido traducidos al ruso, al húngaro, al búlgaro, al rumano, al inglés, al checo, al holandés, al italiano, al alemán y al sueco. Actualmente ultima la novela Memorias del Desarrollo, de próxima publicación en Mono Azul. Vive en Nueva York.



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