4 de mayo de 2008

Entrevista a Javier Lucini, Ganador del Premio Camino del Cid

____"Apacherías" es la, y cito textualmente "Biblia del Salvaje Oeste
escrita ya no por un americano de Texas sino por un madrileño que vive
al oeste de Montera"¿Algún comentario al respecto?

Simplemente te invito a asomarte al balcón. Siempre me ha parecido que Montera es la calle principal de un pueblo del Lejano Oeste. Si te fijas, tiene todos los elementos. Las putas que dan la bienvenida a los forasteros, las casas de juego donde se dan cita los ventajistas, los drugstores de los chinos que construyeron el ferrocarril, la hamburguesería del viejo McDonald, la iglesia de Caballero de Gracia con su inconsolable predicador, el banco, el locutorio de la esquina con la calle Jardines como la oficina de telégrafos, cantinas, hoteles, viajeros desorientados arrastrando sus maletas como recién descendidos de la diligencia, maleantes asoleándose en espera de dar el gran golpe y, un poco más abajo, la oficina del sheriff… Si uno se fija no cuesta nada identificar a Belle Star, a Billy el Niño, a Jesse James, a Chato el Apache… En realidad, lo hemos hablado muchas veces, el western no es simplemente un género circunscrito a una época y a un territorio. Creo que fue Garci quien para describir una de sus películas utilizó el término “western de sentimientos”. El Salvaje Oeste se extiende por todas partes. Está a la vuelta de la esquina. Cada persona, cada manzana, cada calle, cada barrio, cada ciudad, cada país posee sus propios indios masacrados, sus propias reservas, sus propios Tratados Rotos, sus Tesoros de Sierra Madre, sus Solos ante el Peligro, sus Fort Apaches, sus Ríos Bravos, sus Centauros del Desierto y sus Hombres que Mataron a Liberty Valance… Hace un rato, antes de que llegaras, yo mismo he protagonizado un Duelo en Alta Sierra con el vecino de arriba…

____¿Cómo surgió la inquietud que derivó en este libro tan descomunal en todos los sentidos? ¿De dónde parte la idea?

Surgió allí mismo, en el corazón de la Apachería. Los últimos años había estado viajando por el territorio en compañía de Jaime Rodríguez, cineasta norteamericano, visitando las reservas indias y conociendo a los poetas indígenas que todos los años se dan cita en el Cowboy Poetry Gathering de Elko, un pueblecito situado al noreste de Nevada, casi en la frontera con Utah. En la reserva de los indios Crow, camino de casa de Henry Realbird (poeta Apsaroke) en el Custer Battlefield Museum, di con las Memorias de Gerónimo. Luego en casa de la escultora Sarah Sweetwater descubrimos el personaje apasionante de Sarah Winnemucca, la india Paiute, protegida de Emerson y de Elizabeth Peabody, que defendió, en los estrados de Boston y Nueva York, los derechos de las naciones indias. Luego vino el silencio de Taos, los búfalos de Yellowstone y la perplejidad de comprobar el modo en que los indios habían desaparecido de la conciencia norteamericana. Sobre el barro de Taos hice la promesa de volver a entonar esas voces. A la vuelta llamé a Jabo, editor de Mono Azul (la editorial más Apache que conozco) y nos pusimos manos a la obra. Gerónimo fue el detonante. Enseguida me puse a traducirlo y en el proceso todos los recuerdos y las sensaciones, las voces de las gentes que había ido conociendo a lo largo de aquellos años sucesivos de errancias y vagabundeos por el Lejano Oeste, comenzaron a apremiarme. El resultado de aquella urgencia fue Apacherías. En un principio no iba a ser más que un prólogo para el Soy Apache de Gerónimo. Pero el artefacto me estalló en las manos. Hoy ando invocando la voz de Sarah Winnemucca (coming soon in Mono Azul). Luego le vendrá el turno a Nube Roja.

____¿Qué es para ti una Apachería?

Te remito a la cuarta de cubierta. La voz Apachería: “1.f. Se dice del lugar, real o imaginario, habitado por Apaches. Tierra yerma y abrupta que espera hacerse paisaje. Símbolo de resistencia heroica, amor desesperado y lucha por la libertad. 2. Acto, gesto o trazo del que se niega a ser absorbido, asimilado, amordazado o exterminado”. Luego habría que definir la voz: Apache. “1. adj. Se dice del indio nómada de las llanuras de Nuevo México, caracterizado por su gran belicosidad. 2. m. Bandido o salteador de París y, por ext. de las grandes poblaciones. 3. m. Persona incómoda. Inconformista. Tocapelotas. 4. m. Baile de movimientos bruscos y violentos”. Con eso puedes ir haciéndote una idea de lo que te puedes encontrar dentro.

____Este libro es una novela y un libro de viajes y si me apuras un
tratado de antropología. Para mí es una "novela apache", una narración con un equilibro perfecto entre géneros, ¿de qué bebe Apacherías?, ¿del cine, la literatura, de qué mas?

Como el propio territorio al que hace referencia la voz Apachería (en su día las llanuras y montañas del sur de Arizona y Nuevo México, el norte de Sonora y Chihuahua y el oeste de Texas, una extensión superior a la que actualmente ocupan los estados de Nueva York, Pennsylvania, Nueva Jersey, Connecticut, Massachussets, Vermont, Maine, Ohio, Carolina del Norte, Carolina del Sur y el oeste de Virginia), se trata de un terreno amplio y fronterizo en el que se dan cita y se mezclan todo tipo de géneros y bebedizos. El cine y la literatura son las más evidentes, claro. Nuestra visión del Oeste ha sido moldeada con esos barros. De ahí el gran desconocimiento y la distorsión que existe hoy de la figura del cowboy (verbigracia de Bush y compañía). Pero también, por supuesto, el libro bebe de la música, el mezquite, el sudor del caballo, el aullido de los coyotes, las bostas de búfalo, las colinas de mezcal y los zarzales de artemisa…

____¿Qué cineastas o actores son los que más han hecho por iluminar el mundo de la apachería?

Sin duda, Sean Aloysius O’Feeney, alias John Ford, alias Chief Go Ahead (El Jefe Va Delante) para los Paiute, alias Natani Nez (Líder Alto) para los Navajo, alias “¡Ese condenado!” para Harry Goulding (el hombre que le descubrió Monument Valley). Aunque para mí, la película que mejor refleja el mundo de los Apaches es Flecha Rota (1950) de Delmer Daves, como no podía ser de otra manera, con guión de Albert Maltz, perseguido por las famosas listas negras del sheriff McCarthy por rojo (vamos, por piel roja). Pero si hablamos de iluminar el mundo de la Apachería en la actualidad es el poeta mestizo (Mexicano/Apache) Jimmy Santiago Baca quien mejor refleja en sus libros las vivencias, las pasiones, las esperanzas y las desilusiones del mundo Apache…

____¿Cuál es la anécdota o una de las anécdotas más interesantes que has descubierto con este libro acerca del mundo apache?

Que la rebelión Apache no fue una mera anécdota y que el tan cacareado “Asunto Indio” está muy lejos de ser un asunto concluido.

La destrucción del mundo indígena norteamericano perpetrada a finales del XIX ¿cómo ha sido asumida en América? ¿Qué queda de todo aquel mundo perdido en la actualidad?

Lamentablemente es una destrucción que sigue su curso. Te invito a que te des una vuelta por cualquiera de las reservas indias que se extienden a lo largo y ancho del territorio norteamericano. Allí donde languidecen las ahora bautizadas (para vender bisutería) como “Las Viejas Tribus Legendarias”. No se me ocurre nada más horrible que ese nuevo avatar del olvido consistente en transformar la historia en leyenda. Pobreza, aislamiento, analfabetismo y síndrome de alcoholismo fetal. Pow-wows para turistas y material de desguace para antropólogos. Recuerdo lo que decía el autor Sioux Vine Deloria Jr en su obra El General Custer Murió por Vuestros Pecados, quejándose de esa plaga que les ha tocado sufrir a los indios: los antropólogos: “En toda vida, dicen, llueve alguna vez. Hay personas con horóscopos adversos, otros van a la bolsa a la caza de confidencias. McNamara, el TFX y el Edsel. Las iglesias poseen el mundo real. En cambio los indios han sido los más malditos de todos en la historia. Los indios tienen antropólogos”… Lo cierto es que ya se ha apagado el ímpetu reivindicativo que tuvo lugar en los años setenta gracias a las valerosas acciones de los miembros del A.I.M. (Movimiento Indio Americano), y, aunque parezca mentira, Leonard Peltier sigue en la cárcel (a pesar de que el nuevo presidente, como en un inesperado reflejo de lo soñado algún día por los Soldados Buffalo, guste de fotografiarse sonriente con los grandes Jefes Indios después de hacer mil improbables promesas), pero, afortunadamente, aún siguen oyéndose las voces de muchos guerreros inconformistas. Pienso en el escritor Sherman Alexie, en Louise Erdrich, en John Trudell, en Russell Means, en el cantante Jim Boyd. Se niegan a ser absorbidos. Y lo más importante, no hay más que perderse por los pastos de Yellowstone: Tatanka, el abuelo bisonte, ha vuelto a las llanuras.

____El gran chamán del libro es Gerónimo. ¿Qué es para ti Gerónimo?

Lo mismo que para aquel niño del libro Geronimo’s Bones: A Memoir of my Brother and Me de Nasdijj: Gerónimo es una voz que me llega al caer la noche, cuando las demás criaturas duermen y el universo nos pertenece. Cuando tienes cinco años puedes ser lo que quieras. Yo quería ser como Gerónimo porque Gerónimo era valiente y resueltamente capaz de ver en los desiertos de sus sueños. Gerónimo era algo más que una fijación infantil. Al hablar como lo hacía de sabidurías y secretos, era la única voz que yo conocía que tuviera fuerza para ahuyentar las otras voces de mi cabeza. Cuando Gerónimo estaba conmigo, la cacofonía de las otras voces que me decían lo que tenía que hacer, se evaporaban como el humo al salir por el agujero superior del hogan para mezclarse con las estrellas. En algunos informes oficiales queda de manifiesto la incomodidad que sentían los indios sumisos de la reserva de San Carlos al tener a Gerónimo cerca. El motivo: porque a quien estaba a su lado, le daba por soñar. Para mí Gerónimo es precisamente eso: la posibilidad de seguir soñando.

____¿Cómo se llega de los indios click de famobil a esta
novela.estudio.tratado.libro de viajes?

Te lo aseguro, no hay transición.

____¿Un lector de hoy que descubre para sí mismo cuando entra en el
universo de la Apachería?

Que hay que seguir en Sierra Madre. Que no hay que rendirse. Que hay que seguir bailando la Danza del Sol. Es una lección de bravura y de aliento. Como decía Nana, alias Pie Roto, Jefe de los Apaches Mimbreños: “Mientras haya un Apache con vida habrá esperanza”.

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