26 de mayo de 2008

Generaciones I

Ignatius Farray, en su grito característico

Los hombres y mujeres que tenemos ahora entre treinta y cuarenta años, fuimos despertados a la literatura sin previo aviso y todavía yogures en el momento en el que nos llamaron generación X, cuando Ray Loriga y Jose Ángel Mañas, se bautizaron y sin quererlo nos bautizaron a todos con Lo peor de todo y con Historias del Kronen. Ese apelativo importado desde América, no duró mucho, fue mas bien una piel de serpiente que mudó como muda un traje cuando pasa la temporada y sin etiquetas y sin membretes generacionales pasamos a la treintena con mamotretos llenos de páginas en las rodillas y en los estantes de nuestra biblioteca. Mañas, en sus Historias del Kronen, hacía decir a uno de sus personajes que el comunismo, el marxismo y el sesentayochismo ya lo gastaron otros y que ahora, o sea, en el año 91, crecíamos y superábamos la prueba del oso de paso a la edad adulta sin interferencias ideológicas, con un andamiaje yermo y baldío en los cerebros, destinados solo al litroneo y al cannabis. Pero pasó el tiempo y todo se ha ido ajustando. En la actualidad, aquellos devaneos generacionales que no surtieron efecto se han solidificado en muchas cosas. Las dos consignas más elocuentes y desarrolladas hoy en día son: el frikismo humorístico y la generación nocilla. El frikismo humorístico tiene como iniciadores a unos tipos de Albacete que retuercen la cara en Muchachada Nuí y la generación Nocilla apela al fragmento y al trozo desestructurado como nuevo pozo a llenar de palabras literarias. Y debe haber más. Uno de los frikis más elocuentes del humor actual, no es otro que El loco de las Coles, Ignatius, mi querido Fellini, compañero de aulas en la cárcel de mujeres de periodismo de la Complutense. Entre Bernhard y Thomas Mann, que son ahora sus autores de cabecera, pergueña un discuros seco, duro y de una carcajada que desencaja las mandíbulas. Payasos para esta sociedad que los necesita como el agua, que tienen un fondo de erudición dentro mayúsculo. Todos aprendimos en la Bola de Cristal determinadas cosas y quizá por eso, por los calendarios, las peonza sy Banner y Flapi pasa lo que pasa. Pero como decía antes, todavía quedan burbujas por explotar. Una generación no se define solo con un mote, un nombre no abraza solamente a tantas experiones artísticas que ahora están echando pus y alegría a este del arte.

No hay comentarios: