9 de junio de 2008

el laberinto de las hormigas

Hoy a las 00:00 horas una parte importante de las centrales sindicales de transportistas españolas se declara en huelga como medida de presión por la subida descomunal de los precios del combustible. En este año ha subido un 22% el precio del gasolil y los trabajadores autónomos que laboran a lomos de un camión se ven imposibilitados de seguir por esta escalada de precios. Pero parece ser que el Estado apenas puede incidir en los precios de los barriles de Brent ni, por lo tanto, en los precios del crudo ni en los combustibles. Ese pescado se corta en la OPEP y en círculos de poder mundiales, léase Estados Unidos y Arabia Saudita y los magnates rusos. Cada vez más nos enfrentamos a un poder decisorio que va más allá de nuestros gobiernos, con lo que supone este detalle. Dios se ha travestido de Google y de Gran Corporación económica. Pero no solamente ocurre esto con el oro negro, empiezan a saltar alarmas acerca del agua que parece ser comienza a privatizarse en algunas zonas del planeta. El futuro es negro, y está seco.
Si la huelga del transporte sigue una, dos semanas, el riesgo de desabastecimiento es elevado en España. Toda crisis nos coloca frente al espejo de la reflexión y del cambio de actitudes, pero lo terrible es que esto tiene que ser a escala global y la maquinaria mundo tiene escaso margen de maniobra. Existen nuevas modalidades energéticas que posibilitarían un transporte sostenible y no contaminante pero los magnates del petróleo no permiten que el desarrollo vaya por ahí por ahora, hay muchos intereses creados en ese tema. Y el ciudadano común no tiene horizonte para actuar, lo único que le queda es lanzarse a hacer colas en las estaciones de servicio hasta llenar el depósito o stockar barriles de gasoil en su garage. Somos hormigas indefensas en nuestro propio agujero.

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