19 de julio de 2008

el insomnio de la isla


En el patio color vino y terracota
acampa el agua a pedradas
los cangrejos asustados del amor se esconden en la sombra del día
que se opone a tanta luz
y relamen el discurso de la estatua
y se hacen heridas entre ellos.


Una cortina de ideogramas
en la que abre la brisa
un haiku de Tatsuo
y salpica la muerte sus gotas
en la mesa donde el coffee arábiga
duerme a una vaca

Desnortas un pollo con las manos
y entiendes el significado del frijol y el mojo
te dejas mecer por la calma turbia de la tarde
y olvidas por un segundo los ojos


Masticas la siesta húmeda
y te extraes del tacón un alfiler
caes aplomado igual que el polvo
al estante
y aquí
los secretos celan siempre
lo que un día descubrió tu busca.

La lluvia agota su llanto en el patio
el silencio enseña orgulloso
el miembro de su más profundo hueco.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me gusta que el agua acampe a pedradas y que los cangrejos se hagan heridas entre ellos antes de ser devorados, antes de ser desnortados como el pollo que precede a la siesta. Antes de entrar en el desván donde el polvo viejo congrega estatuas y musgos. Antes de que el poeta dijera "Adiós" al Rey del Harlem y llegara a la Habana en un coche de agua negra.