15 de julio de 2008

la crisis económica

Parece que ya se le empiezan a ver los colmillos a la bestia. Hoy todos los medios de comunicación en España abren con la noticia de la suspensión de pagos de una de las empresas inmobiliarias más fuertes de este país. Bien, no se le llama así, ni siquiera bancarrota. A la suspensión de pagos... Se le denomina "concurso de acreedores", otro eufemismo. Siempre uno recuerda al huevo humpty dumpty encima del muro, preguntándose qué es lo que quieren decir las palabras, y respondiéndose que las palabras quieren decir lo que tu quieres que digan, aunque el problema para descifrar el oculto significado de las palabras está en saber en cada momento quién es el que manda...

Ahora, en esta crisis económica que no comienza sino que engorda como un gusano bien alimentado, nos encontramos con estos juegos "poético-metafóricos", dentro de los analistas de mercados y de turbulencias financieras. Los economistas deberían saber que al igual que a los escritores, lo peor que les puede ocurrir es no llamar a las cosas por su nombre, como está ocurriendo ahora, lo que no es mas que otra forma de delirio, "el delirio capitalista" esperto en crear cortinas de humo. La crisis económica ésta es internacional. Surge de las hipotecas subprime estadounidenses. En determinado momento los bancos americanos deciden dar dinero a la gente más pobre para que compren casas, por muy pobre que seas no te preocupes que acabarás incluyéndote o te acabarán incluyendo en el mercado. Y así fue, a la infraworking class americana le hicieron esa jugarreta. Su futuro, ellos lo sabían, era pagar un número x de cuotas para sufragar la opción a vivir en una casa, y al cabo de un tiempo, impagarla y presentarse con las llaves frente a la ventanilla de aquel bancario tan simpático que les dio esa opción. Entre medias, y ahí está la piedra de toque, esa hipotecas se reubican en el mercado, se convierten en valores a futuros, en productos financieros de altísimo riesgo pero de elevada rentabilidad. Alguien, en esa zona gris se ha hecho de oro, pero esto es coomo el juego del balón quemado, el último la paga, y en este caso la pagó todo el sistema bancario, porque la telaraña creció y empapó a todos. Era un "nicho de mercado", un lugar de muerte súbita, tarde o temprano acabas metido en la caja de pino. El verano pasado por estas fechas, perdón, un poco más adelante, a finales de agisto, nos desayunábamos con noticias de miles de millones de dólares que el estado americano inyectaba en los bancos. Seguían una folosofía liberal muy sui géneris, la que teorizó Keynes tras la crisis del 29. Si los bancos no tienen pasta el estado es el que tiene que darles pasta, porque si la tienda que vende pan en tu pueblo no tiene dinero no hace falta que el estado intervenga, porque si esa tienda desaparece no pasa nada, sigue amaneciendo igual para todos, pero la quimear keynesiana es otra, si un banco, uno solo, no tiene liquidez, todo el sistema tambalea, Y asi ocurrió. Pero era un pozo sin fondo. Nunca supimos ni creo que sabremos el agujero creado por las hipotecas subprime, así que la intervención económica estatal aunque crezca no va a hacer que la situación toque fondo nunca. Como estamos en un sistema globalizado, la mariposa que mueve sus alas de pelusilla en North Highlands genera un desfalco bancario en Alpedrete, Y asi ha sido. Ahora, los bancos, cuyo oficio es prestar dinero para ganar dinero, dicen que no lo prestan. Ellos han invertido en productos financieros que sabían ruinosos pero el beneficio rentable inmediato pudo con su incierta conducta ética. Ahora, ¿Quién paga los platos rotos?, los de siempre. ¿Y qué hacen los ocho países más ricos del mundo en la última reunión que tuvieron hace unos días?, Han plantado un pino. Los españoles conocemos bien lo que quiere decir esta expresión, que aunque literal, porque hicieron eso, plantar un pino, eso es lo que hicieron en sentido figurado también. No sabemos entonces quien manda, y no sabemos por lo tanto qué quieren decir las palabras. Varias sugerencias. Una, entren en la página web: altereconomía.com, y lean los jugosos artículos de economistas críticos sobre el tema, y paseen por las lineas del libro Capitalismo y Nihilismo, de Santiago Alba Rico, publicado por la editorial Akal...

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