29 de agosto de 2008

Cormac y el postmundo

Como una de las lecturas finales de este verano, después de La mujer habitada de Gioconda Belli, Las venas abiertas de América Latina, y algún otro libro más, recorro las páginas y acabo La carretera de Cormac Mccarthy. Una fábula constreñida a sus más indispensables elementos. Mundo desnudo tras una hecatombe nuclear y un padre y un hijo que tratan de salvarse pegados a una carretera mientras buscan el mar, el sur. Un Faulkner postmoderno. Con dejes orientales en su poética, el intento de haikuar la porsa, y toda la parafernalia del génerlo western y el policiaco a sus espaldas. Una novela intensa e interesante. Muy bien construida pero intuyo que no es de sus mejores novelas. Es la primera que leo de él. Buena entrada a un autor importante. Creo que la carretera es una obra de madurez de esas que dan cuenta de un escritor grande, con oficio a sus espaldas, alguien que resulve de buena manera el enigma de doscientas páginas en blanco. La leía mientras leía en prensa las noticias acerca de la nominación como candidatio de Obama. Un candidato negro en épocas de apocalipsis. Un momento histórico 45 años después del Martirnlutherkingneano discurso I have a dream. Ahora decimos: We have a world.

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