21 de agosto de 2008

poesia y tragedia

Ayer en el cortijo del parque del Alamillo, zona sevillana prohibida al tráfico motorizado, lugar salvado de la guema y de los precios del crudo, nos invitaron David Eloy y Jose María, los mozos de La Palabra Itinerante, a leer poemas de Juan Ramón Jiménez, en un homenaje al poeta moguereño que realizan desde las Veladillas poéticas del Alamillo.
Estuvimos Carlos Vaquerizo, Braulio Ortiz Poole, Hipólito de la Rosa y el que les escribe entre otros. Sonó Juan Ramón dulce, erótico, profundo, tierno y siempre superando la fría anécdota como bien dijo Vaquerizo. Un poeta que no cuesta releer y que ahora empaña poco la obra de los aspirantes a versificadores y los profesionales de los hemistiquios. Toda la tarde que se apagó como una vela mal encendia con un sol que no paraba de calentar los belfos del puente del caballo en el alamillo, toda la tarde, digo, pensando un poco y un mucho en los que perdieron la vida en el avión accidentado en Barajas y en los que la salvaron. Salvarse de la muerte así debe ser terrible. Y lo peor, como siempre son los niños muertos. Porque los adultos y sus muertes también entristece, y mucho, pero los críos..., un crío solo tiene futuro y un adulto cada vez tiene más pasado que futuro, será por eso. Ver morir el futuro es lo mas doloroso que puedo uno ver.

1 comentario:

Cangrejo Pistolero dijo...

No avisas de nada!