19 de septiembre de 2008

El chaparrón interminable de la crisis económica

Corren malos tiempos para la reflexión tranquila. Pero en los malos tiempos creo que es cuando hay que darle a la neurona de la chincheta y pinchar al cerebro para exprimir un pensamiento crítico que en el fondo no es otra cosa que el pensamiento que asegura la supervivencia, más allá de que el común de los mortales diga lo contrario...



Ayer creo que seis bancos centrales mundiales llegaron a un acuerdo para inyectar al mercado y a las finanzas mundiales y privadas, léase distintos bancos del mundo, 180.000 millones de dólares. Fue una información clave y fundamental para entender lo que está pasando pero que se solapó a tantas otras y de alguna manera se desvaneció en al aire como una nube que no trae tormenta. Los agentes provocadores de la hecatombe económica en la que estamos metidos, los bancos, las instituciones financieras privadas, no son capaces de reconocer el lío en el que nos han metido. No tienen capacidad suficiente como para sacar a la luz las operaciones especulativas y financieras que han generado agujeros de tal calibre que parece ser que no se van a cerrar. Porque si descubren el pastel, el pastel desaparece. Bueno, el pastel, la fiesta y los comensales se convierten en mendigos. Y los Bancos centrales, contradiciendo una de las premisas fundamentales del liberalismo económico imperante, se lanzan al rescate inyectando pasta. Pasta que se disuelve en un agujero negro y que no soluciona nada. Hace años ya predijo este tipo de situaciones Vicente Verdú cuando hablaba del capitalismo de ficción. Creo sinceramente que el capitalismo como orden regulador de todo lo que se menea ha entrado en crisis total y camina hacia su destrucción. Parece apocalíptico pero asi lo creo. El beneficio por el beneficio y el negociado de valores ficticios para los que las necesidades y las mercancías y los productos que dan solidez a los valores no son nada, ese capitalismo de humo está rompiendo el suelo sobre el que se posan nuestras patas de homo sapiens. La vanguardia capitalista y económica, los especuladores de valores, la cima de la jerarquía montañosa del sistema ha metido la pata hasta el fondo, pero ha hecho lo que de una forma u otra tenía que hacer. Estaba programada para eso, y ha entrado en total contradicción y ha llenado el mundo de paradojas que llevan dentro el huevo lento y poco desarrollado aún de una destrucción inmensa y descuartizadora. Ahora más que nunca hace falta un pensamiento crítico con todo esto. Lo que ocurre es que el sistema de descomposición de la información en paquetes indescifrables es tan perfecto que la resistencia activa de los empresarios y de los ciudadanos conscientes de su responsabilidad social va a tener que llenarse de mucha más paciencia y de mucha más constancia, porque toda la crítica generada también es valor de cambio y llega al mundo de la misma manera, mediante las manos golosas de la especulación, que rige todo, y en trocitos, totalmente desasistida ya que perdió el concepto de unidad. El estructuralismo filosófico es la mejor herramienta que encontró el capitalismo para ocultar su caída....

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