9 de septiembre de 2008

La métrica de los viajes

Hoy en EL PAIS, en la viñeta de El Roto, se puede ver una carretera y un coche detenido del que salen dos voces: Esta autopista no lleva a ningún sitio. No te preocupes, los sitios los creará ella. Certero como siempre esta vez el Roto nos insinúa algo que está cambiando el panorama de los viajes y de los tránsitos. Nos desplazamos a cien, doscientos, mil, dos mil o más kilómetros en barco, avión, tren y principalmente en coche. En coche sobre todo lo hacemos por autopistas que uniformizan montañas, parajes y entornos de tal manera que metidos en las guaridas volantes no distinguimos muy bien el lugar que pisan nuestros neumáticos. Son todos tan parecidos. Antes, las carreteras secundarias eran la métrica humana de cada viaje, porque no destruían la visión del paisaje, porque sobre todo no se imponían a él. Dejaban que mostrara su belleza pura sin inmiscuirse en su claridad y esas mismas carreteras dialogaban invisibles con el paisaje a medida que los automóviles las atravesaban, claro, a ochenta, cien kilómetros por hora. El progreso nos dio autopistas y nos regaló tiempo, hizo que los viajes fueran mucho más rápidos pero horadó agujeros negros en las travesías, espacios en los que no sabemos muy bien por donde vamos. Ahora el paisaje como bien dice el Roto lo crean las autopistas, una rima sin ritmo cromático, igualitaria y bastante chata que nos acompaña insomne cada vez que nos desplazamos por las carreteras. De vez en cuando conviene ir en tren para apropiarse de nuevo del paisaje, o en bici, si la distancia es corta. Estos medios de transporte nos tallan de nuevo la visión humana que el coche destruye a golpe de kilómetro.

1 comentario:

Anónimo dijo...

La última frase de esta entrada es magistral. Yo siempre he pensado lo mismo, pero no había sabido expresarlo