27 de diciembre de 2008

Harold Pinter

Murió en Nochebuena Harold Pinter, uno de los mejores dramaturgos del Siglo XX. Lo recordamos cuando recibió el Nobel, con esos zapatones abarcados que recubrían unos pies supuestamente más chiquitos, o el pantalón de pana gruesa, también excesivamente grande, la gorra ladeada y una tirita o una gasa plantada en un lateral de la frente indicando que allí hubo una herida que se está curando todavía. Yo lo recuerdo exsclusivamente por el guión de la película "El Sirviente", prodigio narrativo y excelente reflexión sobre las relaciones de poder. Nos queda su obra y el aliento de bestia de él y de los otros angry young men ingleses, entre ellos Sillitoe o Karel Reisz, con ellos y por ellos está volviendo una nueva forma de entender la narrativa que para algunos estaba desusada, para otros entre los que me invluyo, no tanto. Hoy es 27 de Diciembre. En la calle hay un silencio de gruta marina. Acaba de nevar. La oscuridad pierde un poco su densidad a medida que la luz de la nevada levanta los pequeños destellos del amanecer. Una cita de Alan:
"Luego le invadió un odio terrible contra todos, después, una profunda compasión hacia todo lo que se movía a su alrededor y finalmente una compasión todavía más profunda hacia sí mismo"
Lo que mas me gusta de la nieve es el silencio que deja.
Decía otro dramaturgo, Peter Brook, "Uno descubre las bondades de una interpretación y una obra de teatro por la calidad del silencio que queda cuando finaliza una escena".
"La escena de la nieve"; me gusta este título.

No hay comentarios: