17 de diciembre de 2008

Seguimos, Seguiremos

Acabó la FAL, la I Feria del Libro del Aljarafe en Tomares. Pese a los contratiempos, se ha desarrollado una feria intensa, llena de actividades, ilusionante y determinante para abrir un nuevo espacio para el libro desde el Aljarafe. Desde este blog, quiero felicitar a todos los compañeros que hemos estado metidos hasta las cejas en esto: a Mamen, a Javier, Alberto, Pepe, Fernando, María, Gloria, Oscar, Miguel, Ángela, a Ramón del Fusión, (porque las merluzas hay que comprarlas enteras, con cabeza y espinazo), a muchos más...Pese a la dureza de las inclemencias, entre nosotros hemos tenido a grandes autores con una acogida fabulosa. Y nos quedamos con ese binomio mágico: lector-autor, que hace de la literatura un encuentro primordial, la piedra de toque de cualquier evento de este tipo.
Llegaron Antonio Rivero Taravillo y Eduardo Jordá, en una mañana de Sábado desapacible, donde llovía literalmente a "jarros llenos", y a pesar de eso dieron su charla "La lección de Cernuda", en medio de una masiva expectación. Allí Antonio contó el encuentro terrible que tuvo Cernuda con la muerte de un chiquillo del bombardeo de Gernika, acaecida en Gran Bretaña, y se hizo un quiebro pequeño entre los asistentes, y la cercanía con la literatura era táctil.
Un poco después Juan Cobos Wilkins nos abrió la celosía del encuentro poético y transformador para la poesía que tuvieron y desarrollaron a lo largo de su vida Juan Ramón Jiménez y Zenobia. También pasó por allí Juan Madrid, "el maestro de la escena", uno de los pocos novelistas que guarda celosamente, casi como un dragón, el secreto que hace que el drama persista y se clave en el corazón de los espectadores. Con él, Alejandro Luque, experto literato, escritor de profundidades y abismos de cada día, presentando a Juan Madrid, en una charla con lluvia repicando tras los cristales.
Al día siguiente apareció Constantino Bértolo, con su bastón de lord y de gigante de las letras, a recoger el Primer Premio Aljarafe de las Letras. Y junto a él, BIMA, las Bibliotecas Municipales del Aljarafe, recogieron también el suyo. Editores y Bibliotecarios hermanados.
El Lunes por la mañana, José de la Rosa, de La Máquina China, nos incorporó a la novela romántica con su taller. Y mientras se oía su voz en la carpa donde ya el sol empezaba a derramar su líquido de plenitud, llegaron Soledad Puértolas y Luisa Castro para hablar de la Invención y la Realidad, del Tuétano literario, de la irresponsabilidad del autor y de su poder fabulador intrínseco. Luisa Castro dejó una huella limpia y sincera cuando habló del primer libro que recuerda leído en la infancia, "El libro de mareas" de su padre, un marinero gallego. De pequeña fue su primera lectura, sobre todo el apartado final, cuando aparecen las banderas con las que los barcos se comunican en alta mar, y debajo de las banderas su significado, a partir de un lema, una frase, y en concreto una de ellas, una de aquellas banderas debajo de la cual estaba escrito: "Deja de hacer señales e interpreta las mías"
Por la tarde, Jorge M. Reverte, presentado por Luis Manuel Ruiz, lidió con la memoria histórica y con el pasado terrible que nos destroza y Luis Manuel apuntaló la necesidad que tenemos de enmemoriarnos para construirnos por dentro en condiciones. Y con Jorge el que les escribe mantuvo un encuentro muy especial. Y quizá "El mundo mejor", ha recibido por ese motivo un espaldarazo de ánimo decisivo. Lo veremos.
Al día siguiente llegó Alberto del Campo, un antropólogo y linguista, experto en el trovo, en los repentistas, en los poetas de la vida, quedan pocos, que hacen quintillas en torno a una mesa llena de vino y que hacen poesía improvisada, trovadores de las Alpujarras y bertsolaris del Goierri, repentistas de Ciego de Ávila, o de Camagüey. Nos acercó de primera mano y de manera asombrosa a la poesía oral, a la manera de lidiar a partir de la palabra. En granada tienen un dicho "Afila tu lengua para no tener que afilar tu navaja".
Entre estas cosas nos habló de una mujer cubana de unos ochenta años, repentista, trovadora, ciega, que a partir de cuatro pies forzados improvisaba quintillas con esos pies escalonados en sus versos y no solo eso, mientras improvisaba los memorizaba de tal manera que al acabar ese primer golpe de versos hablados, los repetía de atrás hacia adelante y el significado era distinto al primero. Prodigioso. Y hablamos de fútbol, extraño, puede ser, pero Alberto del Campo, amen de antiguo futbolista profesional, es un antropólogo de este deporte y de su pureza.
Un poco después llegaron Carlo Frabetti y Ricardo Gómez, y reflexionamos con ellos acerca de Alicia y de su biblioteca, acerca de la "literatura de frontera", y de la literatura infantil y juvenil y con ellos dos conformamos en nuestras cabezas y en nuestros corazones un mundo nuevo, algo muy parecido a lo que los niños de diez o doce años hacen cuando cogen un libro y el encuentro con ellos fue natural como el agua, tierno como una barra de pan sacada del horno de la vida.
Por la tarde Ray Loriga llegó a la feria y entró a la Hacienda de Santa Ana en sombra, al lado de María, con esa silueta de vaquero sencillo, y presentado por Elena Medel, se instaló en la cotidianeidad de todo el mundo, hablando en susurros y hablando desde dentro, reconociéndose hijo, hermano y enfant de Canetti, Pavese o Bernhard, y sin gafas Ray Ban, ni cigarrillo en los labios, habló de literatura con esa intensidad con la que hablan los seres tocados para esto.
Y gracias a otros muchos autores y protagonistas de este evento, a Eliácer Cansino, Miguel Parra, Olla de Grillos, Paco Vélez, Paco Basallote, José Ángel Muriel, Juan Arjona, Grupo La Madeja, Rosa Díaz, Pepe Carrasco, Teatro de Papel.
Volveremos dentro de poco.
Gracie mile per tutti
Gracias a todos los que no habéis tenido miedo. Y a los apostais por el trabajo bien hecho. Todos, "artesanos de la palabra"...

2 comentarios:

Carlos dijo...

Gracias por ofrecernos ese espacio para mostrar nuestro catálogo editorial y nuestra ilusión por fomentar la cultura en Tomares.

fritanga dijo...

Felicidades por reunir a tan notable nómina de autores. No siempre puede el Aljarafe adornarse de esta manera.
Mil gracias, Mono Azul