27 de enero de 2009

Cortázar


El día 12 de Febrero se hacen 25 años de la muerte de Julio Cortázar. Impregnados del aceite viscoso de esta crisis económica que nadie entiende y que nos va a mandar a todos al garete si no escribimos contra ella rápido y contra los que la han facilitado, recordar a Julio, Queremos tanto a Julio, Cortázar es un ejercicio de gimnasia fresca y ya no solo recordarlo, releerlo y machihembrarlo en los pliegues de la cabeza que son un calco de los pliegues del corazón a veces. Ayer por la tarde, mientras lidiaba ccon Mauro y sus piezas de orfebrería plástica, cuando él mismo intentaba hacer un avión que volara contra las estrechas paredes de su cuarto, yo volvía a La Maga a Rocamadour y a las calles secretas del Paris interno de la Rayuela de Cortázar. Y volví un poco a mis estudios universitarios y a los años en los que le metí mano por primera vez a este autor altón, desgarbado, al que las chaquetas le quedaban tan bien como los plumeros a una percha, y me metí de nuevo en Rayuela, en sus dos formas de lectura, en su mundo cerrado y abierto que hoy por hoy me parece uno de los textos mejor labrados de la literatura que nos precede. Bien, como esto sin acercamiento íntimo no significa nada, quiero dejar un hueso de aceituna en este post en forma de cita rayueliana de Cortázar:




-El absurdo es que no parezca un absurdo-, dijo sibilinamente Oliveira. El absurdo es que salgas por la mañana a la puerta y encuentres la botella de leche en el umbral y te quedes tan tranquilo porque ayer te pasó lo mismo y mañana te volverá a pasar. Es ese estancamiento, ese así sea, esa sospechosa carencia de excepciones. Yo no sé, ché, habría que intentar otro camino.

1 comentario:

fritanga dijo...

Julio, Julio... que buenos recuerdos me traes, amigo Jabo. Aún andará por una apolillada balda de Sigüeiro el ejemplar de Rayuela (en edición de quiosco de Seix Barral) que intenté mangarle a mi tía, pero que ésta echó de menos por la sencilla razón de que el hueco la ponía enferma.
Un abrazo.
Fritanga