19 de enero de 2009

Poe regresa de su tumba

El visitante que hoy pise la ciudad de Baltimore tendrá la posibilidad de asistir a una curiosa celebración. El fundador del género detectivesco, el narrador que elevó a categoría artística la trama de asesinatos y argucias policiales en cuentos como «El escarabajo de oro» o «La carta robada», Edgar Allan Poe, cumple doscientos años. Según pasa cada uno de forma enigmática, un desconocido al que llaman «Poe Toaster» colocará una botella medio vacía de coñac y un ramo de rosas rojas en el monumento que esa ciudad en el Estado de Maryland erigió al escritor que encontró allí la muerte, en circunstancias que aún están lejos de desvelarse, el 7 de octubre de 1849. La cerveza «Raven» Baltimore, que acoge durante esta semana toda una serie de actos que recuerdan los distintos lugares donde vivió Poe -la ciudad cuenta además con un museo sobre el autor y hasta una cerveza local se llama como su célebre poema, «Raven»-, fue para éste verdaderamente crucial tanto en su vida personal como creativa: allí el poeta de «Tamerlane y otros poemas», obra concebida a los 18 años, decidió escribir narrativa, y llegó a ganar un premio de cuento por «Manuscrito encontrado en una botella»; allí encontró el amor por su prima Virginia Clemn, que sólo tenía 13 años el día de la boda. En España, son varias las editoriales que han deseado recordar al creador del detective Dupin, protagonista de cuentos como «El crimen de la calle Morgue»: Antonio Rivero Taravillo ha ofrecido su traducción de poemas en «Poe y otros cuervos» (Mono Azul); Peter Ackroyd da su visión de qué pudo pasarle a Poe cuando, seis días después de llegar a Baltimore, fue encontrado inconsciente en una taberna, en el breve «Poe. Una vida truncada», en la editorial Edhasa, la cual también publica sus cuentos completos en traducción de Julio Cortázar. Páginas de Espuma, especialista en el género del relato, y Círculo de Lectores, que ha reeditado «Todos los cuentos» en dos grandes volúmenes con ilustraciones del artista Joan-Pere Viladecans, también se han sumado a la onomástica.Desde su nacimiento, el 19 de enero de 1809 en Boston, hasta esa extraña muerte, la vida de Poe está llena de altibajos, de un fuerte adicción al alcohol, de un temperamento sensible que le llevó a interesarse por el arte, el periodismo, la literatura francesa -fue el divulgador de Baudelaire en Estados Unidos-, al tiempo que sufría accesos de melancolía y un comportamiento rebelde que le llevó a cierto aislamiento. Huérfano desde temprano, se crió en casa de una familia rica de Richmond (Virginia), vivió un tiempo en Inglaterra y pasó brevemente por la universidad y el ejército antes de consagrarse a la escritura. Su trayectoria personal fue tan tempestuosa como prolífica artísticamente, y ambas están hoy más vivas que nunca.
Toni Montesinos, LA RAZÓN, 19 enero 2009

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