28 de enero de 2009

revisionistas con peluquín y bigotito

fotografia de Robert Capa



El Ayuntamiento de Tarragona en pleno municipal ha decidido iniciar los trámites pertinentes para quitar una medalla de otro concedida a Francisco Franco en el año 1952, en plena dictadura. Nadie, supongo, en este pais, nadie digo puede estar en contra de esta medida, o eso es lo que me parece a mí. Los grupos que componen el ayuntamiento de Tarragona han apoyado la iniciativa salvo el PP que ha decidido abstenerse. Su portavoz afirma que la medalla objeto de la discordia le fue entregada a Franco por "su valentía en la defensa de los valores". ¿Franco fue un valeroso defensor de los valores españoles? Picasso lo pintó en una serie de acuarelas como un tubérculos con los huevos desproporcionados que atravesaba el estrecho para sembrar la muerte en el país que tanto quería y tanto deseaba defender. El revisionismo franquista llega en la actualidad a límites que ni los propios historiadores franquistas lograron imaginar. Mientras no solventemos este asunto es muy difícil hablar de la historia y del futuro en común en este país. En mañanas como hoy, cuesta levantarse y mirar el periódico cuando uno lee declaraciones como las que avalan a un dictador sanguinario como Franco. Que dio un golpe de Estado, que asesinó a multitud de personas y que, quizá lo peor, retrasó el reloj de la historia en este pais y negó un desarrollo importante a la mayor parte de la población, analfabetizándola y metiéndole un miedo en el cuerpo que desgraciadamente todavía perdura en muchos ojos ancianos. Con estas cosas es imposible pasar página. Hay que pelear no con estas cosas sino contra ellas. Tan claro como el agua pura y fresca de mi pueblo.

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