13 de febrero de 2009

cuentista a las seis de la mañana

Puede que este año el tiempo meteorológico esté jugando irónicamente con todo el mundo. Nadie duda del refranero, pero a veces es increíble citarlo, "Año de nieves, año de bienes". Seguramente nadie recordará dentro de diez, veinte años, cuando nuestros hijos empiecen o acaben la universidad, el año de todos los demonios, el año 2009. La economía destrozada a causa de una desconfianza rampante, y la política española enfangada de nuevo en el panderetismo del factureo corrupto y del nepotismo más chabacano, insulso y desastroso que ha caracterizado por desgracia a una parte de la clase política de este pais, los comepasillos de siempre. La corrupción es uno de los males endémicos de una democracia. En Japón por lo menos se meten un cuchillo en la barriga o piden disculpas en la televisión cuando meten las manazas en la "caja común", en la "Caja pública". Pero aquí no ocurre nada de eso. Lo público en España se patrimonializa de tal manera que uno ha llegado a ver algún funcionario, pocos, es verrad, que hacen del despacho público un salón de su casa, el lugar donde el hijo de cinco años puede comer el bocadillo de chorizo de la tarde y bichear en el ordenador donde se guardan los expedientes médicos de una población considerable. No sé que nos lleva a actuar así. Los asientos administrativos no son tronos para el despotismo, pero eso parece que no hay que decirlo, es algo que todos conocemos. Con esa malgana cicatera que acabo de exponer empiezo este día, donde aún la oscuridad pelea con fuerza con los 3600 grados kelvin de las farolas callejeras. Farolas públicas. Luz privada. Y recuerdo a Cortázar de nuevo, 25 años sin él. Ayer releí Casa Tomada. Hoy la Autopista del Sur. Mañana..., no sé.


4 comentarios:

Jesús Cotta Lobato dijo...

Al habla otro madrugador. Espero que la literatura mate a muchos de esos demonios. Si la literatura no puede, lo tendremos que hacer nosotros. Un abrazo, Jabo

Anónimo dijo...

Yo tengo un carcaj lleno de flechas...

Fdo: El Apache

María dijo...

Recuerdo que a veces hemos recordado Casa Tomada. ¿No es un poco lo que está pasando? Miedo generado, parálisis inducida, autocontrol conseguido... ¿otra vez ganan ellos? No, para eso estamos nosotros, siempre con Cortázar.

Besos, familia

Jabo H Pizarroso dijo...

Casa Tomada es perfecto para entender todo esto, por acá todo bien