27 de febrero de 2009

En la ciudad de Naguib Mahfuz

En la ciudad de El Cairo, los representantes de Al Fatah y de Hamas, vuelven a reunirse otra vez. Desde Junio del 2007 no han dado mucho resultado los distintos contactos que han mantenido entre ellos. Empieza todo muy bien, con una gran dosis de esperanza, pero casi siempre se va al traste el asunto cuando hay que establecer medidas rigurosas y efectivas sobre la reforma de la policía y los cuerpos de seguridad palestinos...
Las dos partes están obligadas a manejar y controlar "su escaso monopolio legítimo de la violencia", garantía de cualquier Estado según la filosofía clásica. Pero hasta que no exista Estado Palestino, todo son argumentos a favor de Israel y de su definición de la violencia palestina como terrorismo. Y en sí, esto también está dentro de la filosofía clásica de la política: Violencia sin Estado=Terrorismo. Violencia gestinada por el Estado y regulada por una constitución mayor o menormente democrática= Orden y legalidad internacional. Lo que ocurre es que no está muy claro qué es lo que quiere Israel, y en esa indecisión consciente está su poder, porque hasta ahora Hamas y Al Fatah han sido dos marionetas movidas a golpe de diktats sangrientos organizados por Israel, cuya violencia es "legítima", siempre desde el punto de vista del ordenamiento jurídico internacional, porque sus bombas están avaladas por un Estado que se defiende. Este es el cuento. Esta es la historia. Y esto genera un círculo cerrado, donde la única manera de hacer política se instrumenta en torno a la gestión de la violencia. Israel ya hizo su apuesta antes de la elección de Obama y desplegó su capacidad armada durante los días de las pasadas navidades en los que destrozó la franja de Gaza. Por ese y otros motivos a Israel no le interesa definitivamente apoyar la construcción de un Estado Palestino. Porque prefiere seguir apretando ese círculo de violencia legal contra terrorismo hasta agotar la causa palestina del todo. Los representantes de una y de otra opción política palestina se reúnen en la ciudad de Naguib Mahfuz, en la misma ciudad donde se inspiró para escribir "El callejón de los milagros", y en la misma ciudad donde está el café al que asistía todos los días y donde una vez un joven fanático le rajó el cuello de una puñalada sin llegar a causarle la muerte. Pero lo dejó tocado durante unos cuantos años, mucho más recluido en su vivienda, mucho más sordo a la realidad de las calles y de los ruidos y olores de Egipto y de la ciudad cairota. No se si llegarán a algún acuerdo los representantes de las dos tendencias palestinas en liza, y si lo hacen, tampoco se si llegarán a conseguir montar un gobierno de unidad nacional palestina como pretenden. Por detrás, Israel sabe que sus marionetas palestinas siguen el libreto dramático al pie de la letra, el libreto que ha escrito Israel con sangre de la buena...

No hay comentarios: