25 de febrero de 2009

La imagen poética. Lorca y Maiakovski

Federico García Lorca decía que la metáfora en poesía es "el salto ecuestre de la imaginación". Vladimir Maiakovski, en el libro "Como hacer versos", que en breve y por fin publicará Mono Azul editora, afirma que durante una parte de su vida intentó por todos los medios eliminar de sus poemas los símiles, las comparaciones articuladas en torno al como, o al parece, porque entendía que este recurso estilístico, el comparativo, lastraba la fuerza de la imagen al colocar en un mismo plano objeto referenciado y objeto metafórico...
No le faltaba razón, dicho de otra forma y ahora cito a Oteiza, "la simetría es un recurso estilístico tonto", y añadiría yo: "la simetría es un recurso de redundancia tal que bloquea en muchos casos la expresión". "Es la repetición bloqueada", recuerdo que decía Ismael Filgueira. Y se trata de eso, ya no solo en poesía sino también en narrativa, de desbloquear la repetición y de darle cauce a la expresión palpitante que abre nuevas puertas y fija la mirada con exactitud. En la mirada exacta, hablo de mirada y ya no solo me refiero al sentido de la vista, también hablo de la escucha exacta, se sustentan el pilar de la metáfora y de la imagen poética. Sin una concreción absoluta y exacta, sin una mirada que clava el mundo y nombra desnuda a la cosa, uno no puede crear una imagen que surge de esa cosa nombrada con exactitud, o en otras palabras y ahora rescato a Panero "Sin la cosa nombrada no hay asesinato de la cosa", esto es, sin la cosa fijada por el nombre correcto la imagen no mata y no se libera y no nos lleva a otro lugar a partir de la cosa. La palabra metáfora viene del griego y está compuesta por metas o metastas y phorein. Meta quiere decir "Más allá", "Después de", y phorein indica la acción, "llevar, pasar". De alguna forma metáfora etimológicamente hablando significa "llevar más allá". Conseguir trasladar el mundo objetual y concreto a un plano que está más allá, pero para eso se deben dejar alforjas y la comparación está llena de ellas. Cuando uno viaja a un más allá debe dejar lastre en el camino para que el vuelo o el viaje se dibujen con mayor libertad y sin peso, y podamos dar, ahora si, el salto limpio y ecuestre que exige la imaginación y que nos lleve a un más allá, a la comarca de una de las emperadoras de la poesía: la imagen poética...

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