5 de febrero de 2009

Llueve sin pagos

Lllueve y se triplican las empresas y familias que se declaran en suspensión de pagos. Llueve mucho, demasiado, llueve para romper el tiempo y a veces pongo la tele, en mi cenicero hay ideas y versos, y voces de amigos que sí tengo, llueve mucho, demasiado. Reescribo estos versos de la canción del croupier del Missisipi de Leopoldito, como le llamaba su madre a Panero, Leopoldo María. En este Sur húmedo uno se hace romántico alemán y lee a Holderlin, y quizá se convierte un poco en ese ciervo herido, el alma de uno es como ese ciervo, arriba y abajo anda implorante mi alma, que busca reposo. La lluvia y la oscuridad dentro del día, las nubes que no paran de derramar su ceremonia acuática sobre las cabezas de un mundo patas arriba, echado a perder, ni Obama lo salva, aunque quiera, solo nos queda la literatura, porque ahora mismo habrá, seguro que sí, un espléndido loco en palabras de Kerry Crabe, un loco genial entre un millón que esté supurando la pus de este tiempo injusto y jodido en forma de una novela genial que se publicará dentro de diez años. malos tiempos para el bolsillo y puede que buenos tiempos para la creación. Es un pequeño consuelo.

2 comentarios:

fritanga dijo...

Creo que habrá tiempo para que surjan algunos millones de creadores. Están exponiendo sus trabajos en la cola del paro. Qué museos vamos a tener

Jesús Cotta Lobato dijo...

La literatura siempre nos salva: de las crisis personales y de las colectivas. Un abrazo, Jabo