19 de febrero de 2009

Tiempo de incertidumbre


La urdimbre cotidiana nos deja huellas y secuelas difíciles de quitar. Cuando la economía planta pulso a la vida, cuesta entender el silencio que acongoja todo. Nadie habla porque hay excesivo miedo. El miedo, curiosamente es la característica principal de las sociedades totalitarias. Hasta ahora el sueño burgués había dado excelentes resultados en la Vieja Europa y en concreto en España. Como dice uno de mi pueblo "Aquí hemos pasado del burro al mercedes encajado entre las callejuelas del callejón de los apriscos. Y lo jodido es que ha sido en poco tiempo. Yo tenía un burro y mi hijo se hizo con un mercedes a los cincuenta años". Un cambio sustancial en poco tiempo, en el tiempo en el que una generación disuelve sus miedos y sus alegrías en los impulsos de una nueva cohorte de seres humanos. Pero vayamos por partes. Digo que se acabó el sueño burgués porque llegó la crisis. James Dean y otros nos enseñaron el camino. Tras la segunda guerra mundial, llegaron las vacas gordas en gringolandia y los utilitarios al lado de la casa. Aquí ocurrió mucho más tarde pero ocurrió. Y de alguna manera llegó para todo el mundo. Gran éxito. Indiscutible. Todos agradecieron al capitalismo su poder, su magnanimidad, el capitalismo acumulativo y financiero, el capitalismo sin pudor otorgaba a todo el mundo posibilidades burguesas que se hacían más pronto que tarde realidad tangible. Y las ideologías se hicieron coro de todo esto y auparon al sistema incorrupto y generoso al Olimpo de los dioses. Ahora no creo que volvamos al burro pero empiezan a existir bolsas de población con los coches encerrados en los garages y con facturas sin pagar a final de mes. Y por ahora están en silencio. Antes si ocurría algo asi, pasaba en un pais tercermundista, un pais"subdesarrollado". Ahora ocurre aquí. Empieza a ocurrir. Y los "financistas", que no contaban con esto, aunque parece que si porque ya han metido sus caudales en determinadas islas tortuga donde solo entran Barbarroja y sus secuaces, siguen a lo suyo, un meal culpa en Wall Street y un menoo diario a la bolsa con palos de varear aceitunas y sin complejo ninguno. El otro día hablaba con Carlos Abadía de esto. Y profetizaba algo. Históricamente, en situaciones de crisis como ésta, ha surgido un cambio social, una guerra, o una revolución, o una parálisis que dura hasta que estalla en algo. pero ese algo no somos capaces de verlo todavía. En determinada literatura actual y de no hace mucho ya se estaban vislumbrando lae barbas rojizas de la tragedia que empieza a perfilarse como un nuevo fantasma que recorre Europa. ¿Qué clase de fantasma?. No sabemos.

1 comentario:

Jesús Cotta Lobato dijo...

Me gustaría charlar de eso con vosotros. Yo creo que ese fantasma tendrá dos características: estará hecho de nuestros miedos y de nuestra incapacidad para enfrentarnos a ellos.