13 de marzo de 2009

Constantino Bértolo

A mí mismo, como editor, lo primero que le pido a un libro, para pensar después si lo edito o no, es que ese libro mientras lo lea, me haga callar. Yo creo que todos tenemos la cabeza llena de ruidos por todas partes y de pronto uno abre un manuscrito y de pronto uno se concentra sobre la página. Es decir, la página tiene la capacidad suficiente para que los ruidos ambientales desaparezcan y uno se concentra en esa página. Este es uno de los datos que a mí me orienta, aunque no es una experiencia transmisible.

C. Bértolo

2 comentarios:

Jesús Cotta Lobato dijo...

A mí como lector me pasa algo parecido: los libros cuya primera página recuerdo son los mejores.

Carlos dijo...

Muy pocos libros consiguen esa magia, para que el editor se decida a la publicación. Y debemos leer muchos manuscritos a lo largo del mes para poder publicar uno interesante que pueda hacer lo que dice Constantino Bértolo.