18 de marzo de 2009

la danza del lince

La iglesia se ha puesto ecologista. Ahora trata de salvar al lince y lo compara ya no con un cigoto, sino con un bebé rechoncho que nos mira desde la nueva campaña contra el aborto. Muy populista y demagógica y en su estilo. Lo curioso del asunto es que todavía siguen en posesión de la verdad, y parece que no aceptan ninguna crítica que reformule todo lo que dictan desde su dogmatismo de barrio-bien. Hablan en un micrófono y se creen que están en un púlpito. Marcan moral como emisarios de una ley divina que está por encima de todo el mundo y de la que ellos son los carteros reales, los elegidos de Dios para comunicar al mundo sus dictámenes. Y acusan desde el dedo amenazador. Es un poco ridículo. Tantos años y tanto avance para que todavía estén en las mismas. No se dan cuenta de que con su postura han dejado siempre a la humanidad a las puertas del progreso y se creen los salvadores de las almas. Han conseguido apropiarse de palabras como espíritu o alma y las enarbolan desde ese logo de la conferencia episcopal, que, por favor, necesita un retoque y un photoshop cuanto antes. Parece de la HOAC. Al PP le ponen estas cosas.
Mientras tanto, se prepara el tiempo de las mociones de censura encubiertas y el PSOE, no sé si queriéndolo o sabiéndolo va a dar la llave que abre y cierra el paso de su bombona de oxígeno a Basagoiti que es lo mismo que dársela a Rajoy. En el Pais Vasco se quieren y en el resto de España se odían. Lo que pase en Euskadi prefigura la avanzadilla del PP que confía en derrocar a Zapatero antes de las generales, un adelanto para 2011 o si me apuran para finales del 2010, cuando la crisis empiece a remitir. Otra nueva milonga. La política es sanguinaria. Es la guerra, es cierto, por otros medios. Pero que salgan de ella de una vez los barbilampiños ordenadores de moral, que no estudiaron para guerreros y sí para consoladores de beatas.

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