18 de mayo de 2009

Benedetti

Ayer por la noche, tras la intensidad de esta Feria del Libro de Sevilla 09, recibimos la noticia de la muerte de Benedetti. Estábamos Ana y yo con Joaquín Rodríguez, Lucini, Jaime y un nutrido grupo de inquietos defensores de esta cosa llamada libro y alguien dijo que había muerto Benedetti. Algunos periodistas salieron, y llamaron a sus redacciones y la vida volvió de nuevo a sus vasos y a las barras y al silencio de una noche que se cierra. De este autor, popular, con una poesía sencilla, siempre me quedé con el poema que dedicó a Roque Dalton, un homenaje sentido al poeta que quizá marcó demasiado a tanto inmarcable, el poema que escribe a Yoyes en uno de sus últimos libros publicados en Visor y una frase enigmática que escribe en el periódico Marcha, de Montevideo, año 1968, acerca de MEMORIAS DEL SUBDESARROLLO, película y libro. "La fuerza secreta de las omisiones es casi tan importante como el poder común de las evidencias". Los libros de Benedetti están hechos de pequeña poesía, poesía pequeñita, delgada, que entra suave por un oído casi infantil, atemperada. Su compromiso con el mundo, con la política, con la razón de los buenos, siempre fue mayúsculo. Un hombre pequeño, tímido, al que una vez me acerqué en La Feria de Madrid para que me firmara uno de sus libros y que hablaba sonriendo, callado, mientras estampaba su firma apretada y circular en un libro solitario. Se fue el pequeño revolucionario de la oficina, el hombre bajito de poemas inmediatos.
TRIBUTO

A Yoyes

Cuando aquella muchacha aquella taumaturga
aún no había empezado a ser cadáver
recibía diversos homenajes y ofrendas

en la ribera el agua lamía sus tobillos
las gaviotas planeaban y hasta las golondrinas
regresaban mucho antes de la fecha acordada
los naranjos le daban sus gajos predilectos
el césped se volvía más verde ante su paso
los picaflores y los papalotes
cooperaban en riesgos compartidos
y alguna que otra nube brindaba un aguacero
para limpiar el aire de amenazas

y sin embargo la balearon
por la espalda por nada y por las dudas
junto a su niña frágil

las gaviotas se han ido
y hasta las golondrinas
han resuelto quedarse en sus exilios
el naranjo y el césped se secaron

descienden las cometas de colores calientes
las nubes indignadas ya no lloran
y alguno que otro poeta va dejando
cada tributo en su memoria intacta
cada versito en su cadavercito

M. Benedetti

No hay comentarios: