11 de junio de 2009

Testimonio y memoria

Tengo 76 años, pero aún puedo trabajar. Estoy ayudando a sacar los restos del que puede ser mi padre, pero lo haría igual si fuera el de otro. Me he emocionado pero no me ha dado pena, he sentido que estaba haciendo lo que se debe hacer. Yo tenía tres años cuando se llevaron a mi padre y mi hermana nació tres semanas después de que lo mataran. Lo peor fue el primer día, que parecía que no encontraban nada y nos fuimos un poco desilusionados. La juez también estaba nerviosa, pero hoy estamos todos muy contentos porque parece que están aquí, en estos tres cráneos que hemos encontrado. La juez es estupenda. Nunca había visto un juez así, está muy preocupada por nosotros. A ver si se animan más jueces, que vean que no pasa nada, que las fosas se abren, la gente se lleva a los suyos, y no hay de qué tener miedo. A mi padre lo quiero llevar a enterrar con mi madre, en su pueblo, en Destriana. Me voy a ayudar otro poco más.
El que habla así es Tomás Carbajo, hace unos días, en Zamora, participante en una de las primeras exhumaciones bajo tutela judicial que se hacen en España.

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