15 de diciembre de 2009

El lector futuro de Maiakovski

Recuperar a los grandes de la literatura de todos los tiempos es siempre necesario y supone un trabajo digno de los mayores elogios, pero hacerlo de sus textos más extraños y, por lo tanto, menos comerciales es un riesgo que algunos editores asumen con valentía, porque se juegan no sólo su dinero, sino también su prestigio. Es por ello que hay que felicitar doblemente a Mono Azul por sacar Una bofetada al gusto del público ahora y hace unos meses Cómo hacer versos del poeta ruso Vladimir Maiakovski.
Una bofetada al gusto del público contiene dos conferencias: ‘Los obreros y los campesinos no os entienden’ y ’20 años de trabajo’, ésta última pronunciada solo unos días antes de que su autor pusiera fin a su vida de un balazo en el corazón el 14 de abril de 1930.
De entre la variedad de temáticas que cruzan ambos artículos, destaca sobre todo el juego malabar que lleva a cabo Maiakovski para justificar su poesía –y por consiguiente su vida- ante la Revolución. Frente a las afirmaciones de muchos compañeros de viaje literario y de los órganos culturales de la Rusia soviética de que Maiakovski podría estar desviándose de la vía revolucionaria ortodoxa, éste saca su arsenal argumentativo en la dos conferencias recogidas en este volumen para demostrar que su vida y su poesía, especialmente ésta última, no se han apartado ni un ápice de los postulados de la Revolución. Es más, el lector atento comprobará que se trata más bien de lo contrario.
La tesis de Maiakovski se puede resumir de la siguiente manera: si en mis días de futurista me rebelé contra el orden estético, social, político,… burgués, una vez subvertido este sistema gracias a la acción revolucionaria, el encaje de mi literatura –y de mi vida- será perfecto; sin embargo, me encuentro que los mismos errores que me hicieron rechazar la belleza burguesa se están reproduciendo en el sistema antagónico a éste. Conclusión: a pesar de mis esfuerzos auténticamente revolucionarios, aún no está la sociedad soviética suficientemente madura para la poesía que le ha de ser propia, puesto que arrastra los tics y prejuicios estéticos del orden contra el que se ha levantado. Toda una paradoja que, unida a otras de orden vital, lo atrajo hacia la muerte voluntaria en una calle de Moscú.
Independientemente de lecturas más o menos políticas y sociales, la tragedia estética de Maiakovski consiste en que su continua lucha por hablarle a un lector futuro desde sus años vanguardistas se ve frustrada justo cuando para él deberían coincidir presente y futuro.
Si esta tesis, a mi juicio central en Una bofetada al gusto del público, le parece algo trasnochada al lector de este casi recién estrenado siglo XXI que celebra este año el veinte aniversario de la caída del Muro de Berlín, piense este mismo lector que quizá muchos de los escritores que en su tiempo no encontraron un público receptivo son los mismos que veneramos en los manuales de historia de la literatura contemporáneos, como le sucede a Maiakovski.
Por otra parte, a pesar de las fechas y las circunstancias históricas en que se redactaron los artículos de Una bofetada al gusto del público, la actualidad de muchas de las opiniones vertidas por Maiakovski en el libro no dejan lugar a la susceptibilidad ideológica. Aún hoy nos planteamos la importancia de los clásicos, la utilidad de la poesía, el papel social del escritor, la estrategia más adecuada para que el no lector se acerque a la literatura –¿por obligación o por seducción?-,… Y todos estos son algunos de los asuntos que plantea Maiakovski en sus charlas de las primeras décadas del siglo pasado. Y aún no hemos desvelado las soluciones a estas preguntas.
Así, pues, un libro necesario, si no para encontrar las respuestas a algunos de los planteamientos más conflictivos de la literatura, sí para seguir buscándolas, pero a la luz de uno de los poetas más lúcidos de todos los tiempos.

Juan Carlos Sierra

www.criticoestado.blogspot.com

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