La lectura de los libros de Mono Azul te dibuja nuevamente, te abre una mirada insólita sobre la realidad. Autores clásicos conocidos y otros no tanto, pero necesarios todos. Autores nuevos que abren los telones de lo real. Narrativa, poesía y ensayo que tapan el ruido ambiente y te desnudan el criterio para armarte los ojos y destaparte quiza el corazón con un balazo de tinta.

Mono Azul editora es una editorial apache, resistente, y con razones sobradas para pelear por la literatura, por un mundo donde la palabra tenga sentido y sentidos, y contra este ocio triste que en nada ayuda a la alegría de pensar y reinventar lo que vemos.

Ana Clemente y Jabo H. Pizarroso, editores. Setiembre de 2010.

22 de noviembre de 2010

Mocosos de menos de quince años

A cualquier hora del día uno puede encontrarse en las calles con mocosos de quince años, que llevan constantemente el puño de una de sus mangas a la nariz para inhalar un poco de thinner o gasolina, impregnados en pequeños trapos o pañuelos. Son los famosos palominos que, como aun tienen miedo para cometer algún delito, se drogan para sacar coraje.

Los kolos siempre andan en grupo, es raro verlos caminando solos. Saben que así pueden ser presa fácil de agentes y tombos. Como han sido marginados de sus familias, si es que alguna vez las tuvieron, duermen donde les pesca la noche. Son campeones para encontrar torrantes estratégicos y seguros, al punto que se pueden llevar mina spara tunear. Una gran mayoría vive por los champeríos de la avenida del Poeta, otros entre la starimas del mercado Uruguay; los que gustan voltear muñecos duermen en la sgradas del mercado Lanza; algunos en el callejón que baja de la Buenos Aires hasta la parte trasera del baño de la Rodríguez. Otros se la pasan caminando como huayronkos y de día le echan una pestañadita en el parque zoológico o a la avenida del Ejército.


El punto de reunión de la mayoría es el parque Uruguay, donde se los puede hallar a cualquier hora comiendo aquello que será su única comida del día: un poco de ají de fideos servido en un pedazo de papel, o un plato de peske de quinua.

Las mujeres que gustan del thinner siempre están hualaycheando con los hombres porque han descubierto que abriendo la spiernas pueden ganar mucho más que trabajando como bestias. La que maneja una gran cantidad de kolitas es la Cabezona. Otra de las minas pesadas es la Nela, actual mujer del Toscanitos, la cual desde cacacha ha sentido las delicias del kolo barato.


Borracho estaba, pero me acuerdo, Víctor Hugo Viscarra, Mono Azul editora


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